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Sin empleo y sin futuro: el mito de la “estabilidad” al terminar la universidad

Hace 30 años, finalizar una carrera universitaria representaba una alta probabilidad de aspirar a un empleo formal y bien remunerado. Hoy los jóvenes nos enfrentamos a una realidad totalmente diferente.

Viernes 28 de abril de 2017

Al lograr acceder a los estudios profesionales, tras enfrentar el excluyente proceso de selección para el nivel medio superior y superior, los estudiantes nos enfrentamos no solo a la posible deserción (que saca de las aulas a más del 80% de los jóvenes que ingresaron a una carrera universitaria, por problemas económicos principalmente). Al egresar hay una prueba aún más importante, lograr colocarse en un empleo relacionado a nuestros estudios profesionales.

Estudiar una carrera universitaria ya no es una garantía de una estabilidad económica, los recién egresados encaran la falta de empleos relacionados a su campo de estudio.

Y es que la tasa de desempleo juvenil (9.9%) duplica la tasa de desempleo general (4.4%), que mantiene un futuro desalentador para los egresados universitarios, ya que el 30% de los desocupados tienen estudios universitarios.

Las razones del desempleo de jóvenes preparados para el mercado laboral son varias: bajos salarios, sobrecarga de trabajo, contratos temporales, acoso laboral y falta de experiencia.

Las becas, servicios sociales y prácticas laborales no aseguran ningún empleo futuro para los estudiantes, ya que muchas empresas y dependencias gubernamentales las ocupan como mano de obra a precios casi nulos.

Esto orilla a los jóvenes a emplearse en el ámbito informal o el autoempleo, como el 55.6% de la población económicamente activa, o empleos que no tienen que ver con su ámbito de estudio y caer en la precariedad de los call center, los servicios de alimentos y cadenas comerciales; en muchos de los casos bajo la figura de outsourcing empeorando la calidad de vida.

Una de las principales razones es la falta de experiencia, pues conseguir ese “primer empleo” que brinde la oportunidad de expandir las habilidades son escasos, se busca una experiencia que poco a nada tiene que ver con el perfil de un estudiante egresado de la universidad. El servicio social para muchos estudiantes termina siendo apenas una muestra de lo que será su vida laboral; la explotación laboral.

A la par hay una gran diferencia entre la preferencia de contratación para un egresado de una universidad pública y la que recibe un egresado de una universidad privada, manteniendo a los jóvenes de menos recursos, que ya lograron financiarse una carrera, al final de lista de contratación.

De vuelta a la casilla de salida

Ser joven de clase trabajadora en México ya implica enfrentarse a la falta de oportunidades, el rechazo de las escuelas media superior y superior limita las posibilidades de tener un empleo estable y digno. Adentrarse en ellas tampoco resulta ser una posibilidad de superar las condiciones de precariedad, a pesar de financiar al menos 4 años de estudio.

Y es que en los últimos años, México ha sido ocupado como un país de extracción de materias primas y de ensamblaje, donde se busca desincentivar la formación de profesionales entre los trabajadores, que implicaría un aumento en el promedio salarial y la necesidad de mejorar las instituciones que formen nuevos “técnico-profesionistas”. Prueba de ello, es el ataque en materia educativa por medio de la modificación a los planes de estudio, contra las Ciencias y las Humanidades, así como el actual recorte al presupuesto al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Es urgente la organización de los jóvenes, estudiantes, excluidos por la educación media superior y superior, además de la participación de académicos y trabajadores para combatir la precarización laboral y la falta de oportunidades, no sólo para los jóvenes, sino para el conjunto de la clase trabajadora del país.

Por ello, los estudiantes y la juventud del Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), junto con la agrupación de mujeres Pan y Rosas y los maestros de Nuestra Clase tomamos partido rumbo a la conmemoración del Día Internacional de las y los Trabajadores, marchando este 1° de mayo contra los planes del imperialismo estadounidense y el gobierno servil de Peña Nieto.






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