Géneros y Sexualidades

Normales rurales

Sobre la represión a normalista de Teteles y las 32 estudiantes detenidas

“Teteles somos todas”, es la consigna que se suma a las agresiones sexuales padecidas en Mactumatzá y el violento ataque en Chenalhó por las recientes represiones ejecutadas por la policía que acata las órdenes de los gobiernos estatales contra normalistas, al amparo de las declaraciones de AMLO.

Diana Bruja Palacios

Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Viernes 11 de junio | 16:06

Durante la manifestación del 1 junio a las afueras de Casa Aguayo, edificio cercado por vallas en plena vía pública, compañeras de la Escuela Normal Rural Carmen Serdán” de Teteles, de Ávila Camacho Puebla, fueron reprimidas con lujo de violencia por parte del cuerpo antimotines del estado, deteniendo arbitrariamente a 32 de ellas para ser procesadas.

Las estudiantes, con el apoyo de sus compañeros, pedían una mesa de diálogo para que el gobierno del estado atendiera sus justas demandas en cumplimiento con los compromisos asumidos con ellas desde 2019; a esto agregan el esclarecimiento por el fallecimiento de sus dos compañeras, durante la manifestación del pasado 20 de mayo.

La respuesta del gobierno estatal fue cercar su edificio con vallas y cuerpos policiacos, así como la represión no sólo física –con golpes brutales que conllevan fracturas y lesiones de diferentes grados– sino jurídica con la detención y procesamiento de las normalistas, una vez que arribaron al lugar patrullas y alrededor de 100 granaderos. Incluso, después de la brutal represión, Barbosa emitió cínicamente un comunicado donde señala que se ha mantenido un diálogo abierto, honesto y transparente en un marco de respecto al Estado de Derecho, también aclaró que les deben, únicamente, un “camión de transporte” omitiendo las múltiples carencias que tienen las Escuelas Normales Rurales no sólo en Puebla, sino en todo el país.

Morena el apagafuegos que también gobierna con garrote

AMLO viene señalando en sus mañaneras que “hay provocadores, pseudolíderes que buscan negociaciones a cambio de dinero”, descalificando la lucha de las normalistas cuyo derecho legítimo, como de todas las personas, es el de la protesta social y manifestación. De este modo, con su discurso mañanero, que incide en la opinión pública, es como justifica la criminalización de estudiantes, su persecución, hostigamiento y encarcelamiento cuando luchan por derechos plenos, en lugar de resolver lo que todos sabemos: las Normales necesitan ser atendidas con urgencia para que no desaparezcan y, con éstas, la educación pública y gratuita.

Ya quedaron muy lejos aquellas promesas de campaña sobre redignificar a las Escuelas Normales y al magisterio. Hoy, el gobierno federal en complicidad con los estatales, criminalizan la protesta social con encarcelamiento, hostigamiento, brutalidad policial y hasta violencia sexual contra las mujeres normalistas, egresadas y estudiantes como sucedió en Mactumactzá, pero que también denuncian las compañeras reprimidas de la Normal de Teteles.

Luchemos codo a codo con las futuras maestras

La Escuela Normal Rural “Carmen Serdán” está compuesta, únicamente, por mujeres pobres y campesinas, quienes viven a “flor de piel” la opresión y explotación sorteando carencias, desigualdades, discriminación e intimidación para poder ser maestras. Imaginen agregar a toda esta violencia sistemática y estructural la violencia sexual de los cuerpos represivos del Estado, quienes cuentan con el consentimiento de las autoridades en turno para ejercer dichas agresiones en total impunidad; se entiende que ejecutar estos mecanismos tienen un objetivo claro: aleccionar y quebrar la lucha de estas mujeres organizadas.

Por lo que no es casual que el Estado retome la violencia sexual y física como aleccionamiento hacia las mujeres que luchamos en defensa por derechos plenos, en el marco de las recientes manifestaciones donde acuden granaderos –y demás cuerpos policiacos– a ejecutar las órdenes de los altos mandos gubernamentales para acallarnos, para meternos miedo y mantenernos dentro de nuestras casas siendo las reproductoras, por excelencia, de aquellos futuros obreros precarizados; además, las autoridades nos pone en el ojo público diciendo que provocamos que así suceda, instalándolo por todas las vías posibles como método de represión y vulnerando los derechos de las mujeres en lucha.

Las estudiantes normalistas nos dan un enorme ejemplo de organización, quienes aún pese a las adversidades, se encuentran mayoritariamente al frente de la defensa del normalismo ante un duro ataque que se ha orquestado durante los últimos 30 años, bajo la política neoliberal, y al que la 4T da continuidad para liquidar el proyecto educativo de estas instituciones formadoras de docentes; estas mujeres en lucha exigen al Estado mejoras en las condiciones infraestructurales, académicas y socioeconómicas, lo cual está obligado a garantizar.

La respuesta del gobierno de Morena es el garrote, medida que utiliza para no atender las necesidades del estudiantado normalista, cuestión que deja en evidencia que la respuesta a los sectores organizados será la criminalización con campañas de que existen intereses ajenos a la comunidad estudiantil. Otra cuestión alarmante es que AMLO señala que existen supuestos cacicazgos en las normales para evadir su responsabilidad, buscando doblegar al normalismo que se mantiene con acciones en las calles y resultándole efectivo, porque la apuesta es a mantenerlos aislados sin posibilidades de conquistar sus demandas.

Lo anterior, nos muestra que prefieren mantener toda esta política represiva destinando millones a las fuerzas represivas en lugar de utilizar esos recursos en favor de la educación pública y gratuita.

Desde Pan y Rosas, rechazamos enérgicamente las acciones que el Estado acomete enviando grupos antimotines contra la comunidad estudiantil normalista en diferentes estados del país, con mayoría de mujeres al frente de estas luchas, a quienes intentan someter con más represión. Quienes luchamos por derechos plenos, no podemos quedarnos de brazos cruzados, debemos repudiar y denunciar la violencia político-sexual del Estado, porque si pasan estos métodos por exigir más presupuesto y matrícula para sus escuelas, ¿qué podemos esperar quienes defendemos el derecho a decidir o en contra de los feminicidios y la precarización laboral?

Hacemos un llamado amplio a las organizaciones feministas, mujeres trabajadoras, maestras, estudiantes, madres, organismos de DDHH, a la CNTE, a los amplios sectores que se reivindiquen democráticos, para impulsar la unidad en las calles que recoja las demandas de las futuras maestras, hijas de campesinos pobres y de la clase trabajadora, y en repudio total contra la brutalidad policial e instalación de la violencia sexual en nuestra contra, orquestados por los gobiernos en turno, toda vez que los de arriba toman estas medidas como mecanismo aleccionador hacia las mujeres que luchan por derechos plenos.

¡Exigimos la liberación inmediata de nuestras compañeras normalistas y sus compañeros!
¡Acceso libre e irrestricto a las Escuelas Normales!
¡Alto al desmantelamiento del Normalismo en el país!






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