ELECCIONES 2016

Tamaulipas: sicarios gobiernan bajo la militarización y surgen nuevas luchas de trabajadores

El próximo domingo 5 de junio varios estados están llamados a acudir a las urnas, más de la tercera parte del país. Tamaulipas se ha sumando al proceso electoral que abre paso para las elecciones nacionales rumbo a 2018.

Miércoles 1ro de junio de 2016

Siendo una entidad donde se hace presente un sistema bajo los lineamientos de clientelismo político y con un control regional enquistado por parte de los partidos políticos patronales hacia la población, estos métodos no han dejado de signar la actual campaña política. Este contexto se ha instalado en el estado que concentra -según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)- más de 3 millones 441 mil habitantes, siendo Reynosa y Matamoros las más pobladas.

Egidio Torre Cantú: un gobierno de extorsión y muerte

El gobierno priísta de Egidio Torre Cantú se instaló desde el 1 de enero de 2011 convirtiendo el estado de Tamaulipas en un campo de guerra; con decenas de incendios, bloqueos carreteros, balaceras, secuestros, heridos y con un claro aumento de muertos en la entidad. Además es el estado que registra movimientos de desplazados a consecuencia de esta situación que azota a sus habitantes de manera permanente.

Pero también es el único estado de la República donde ex gobernadores – como el caso de Eugenio Hernández Flores, quien apareció como invitado en su Quinto Informe de Gobierno- son investigados por el Buró Federal de Investigación (FBI) en Estados Unidos por lavado de dinero (contemplando un patrimonio de más de 30 millones de dólares), producto de los nexos que esta clase política ha mantenido durante décadas con grupos del narcotráfico.

El cinismo de esta clase política al servicio del poder del crimen organizado no conoce límites. Otro hecho donde Torre Cantú ha expresado abiertamente su relación con el narcotráfico ocurrió cuando en un acto público de inauguración de una calle en Reynosa, homenajeando al Cártel del Golfo, llevando el nombre de su fundador, Juan Nepomuceno Guerra. O el reciente hecho del jugador Alan Pulido que dejo en evidencia nuevamente la injerencia del crimen organizado en la entidad que gobierna el Torre Cantú.

Mayor militarización para blindar sucios negocios

Mientras la población se desangra por las secuelas que deja esta clase política, coludida con el crimen organizado y el conjunto de los partidos políticos, el gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha impulsado una labor coordinada entre las fuerzas federales y estatales para blindar su dominio en la entidad.

Recientemente el gobierno de Egidio Torre Cantú dio la bienvenida a los 900 elementos de la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA) para coadyuvar en las actividades que realiza la estructura de seguridad pública del Estado. Este personal militar se suma a los 320 elementos de la Policía Federal que arribaron a la entidad en los dos últimos meses.

Acompañado del General Miguel Angel Patiño Canchola, comandante de la Cuarta Región Militar y representante personal del Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos Zepeda, el mandatario estatal hizo un reconocimiento al Presidente Enrique Peña Nieto por su decidido apoyo para seguir mejorando las condiciones de seguridad en la entidad. Pero desde el gobierno de Felipe Calderón es sabido que esta política sólo ha servido para consolidar el dominio del narcotráfico; dejando miles de muertos, trabajo forzado para migrantes que cruzan el país, con miles de desaparecidos en todo el territorio nacional.

Elecciones blindadas y la falsa competencia

A pesar de que los pronósticos que se han realizado tanto en medios locales como nacionales al inicio de la contienda electoral, esperando cifras históricas de participación de la población, la realidad es que las más recientes encuestan arrojan que sólo el 42% participará, mientras el cierre de campaña electoral ha dejado ver la dinámica política de continuidad del gobierno en turno siendo solo un relevo del mismo.

En esta entidad donde el PAN y el PRI disputan la preferencia del voto, el candidato panista Francisco García Cabeza de Vaca, cerró su campaña en Reynosa, acompañado de la exprimera dama Margarita Zavala, quien ha manifestado su deseo de contender por la presidencia en 2018. En tanto, el candidato de la coalición del PRI, PVEM y Nueva Alianza, Baltazar Hinojosa Ochoa, hizo lo propio en Tampico y Matamoros, donde fue presidente municipal.

Ambos han sacado a relucir sus cartas fuertes, pero antes protagonizaron una campaña de acusaciones de complicidad con la delincuencia organizada a vieja usanza de los paridos que representan. Algunas de esas acusaciones llegando incluso a instancias penales.

Reacomodo político

La hostilidad que marcó todo el camino rumbo a estas elecciones tuvieron otro aire aún más ríspido, cuando durante la sesión del pasado lunes 30 de mayo del Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM), se presentaron las renuncias y sustituciones de por lo menos 68 aspirantes a municipios y distritos de la lista estatal. Las autoridades mencionaron que estas modificaciones corresponden a los partidos políticos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), Movimiento Ciudadano, Encuentro Social, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Acción Nacional (PAN), además de la coalición conformada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México y Nueva Alianza, más las candidaturas independientes.

De esta manera “inesperada” se presentaron renuncias de la planilla completa del candidato independiente, Juan Cuauhtémoc García Tamez, quien iba por la alcaldía de Altamira, sin embargo la semana pasada informó que daría su apoyo a la aspirante del PAN, Alma Laura Amparán. Estos hechos dan cuanta de que los tiempos de elecciones resultan ser para los poderosos una oportunidad para el reacomodo de sus fichas, todo ello a espaladas del grueso de la población que enfrenta cotidianamente la pobreza y la violencia de la entidad.

No todo está perdido

A pesar del panorama desalentador que se respira en la entidad norteña, una bocanada de aire fresco es nutrida por luchas de trabajadores en diferentes localidades de la región.

Ha sido el paro de labores protagonizada por obreros del Parque Industrial de Novalink, en el reclamo de sus utilidades; también lo fue a lucha de los trabajadores de la empresa coreana Posco, ubicada en Altamira, donde 160 obreros mantuvieron una huelga por más de una semana en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo; de la misma manera fue el plantón de más de 200 trabajadores del Sindicato Nacional de los Trabajadores del Seguro Social, sección 10 que exigían la salida del delegado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por venta de plazas y desvió de recursos.

Al calor de la lucha a nivel nacional que viene dando el magisterio disidente agrupada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los maestros de Tamaulipas también están siendo atacados por las evaluaciones punitivas de la llamada reforma educativa. Pero la respuesta del Movimiento Magisterial Unido de Tamaulipas ha sido la unidad propiciado que de los 40 mil maestros, sólo han presentado la evaluación aproximadamente 3 mil 400.

Estas luchas de trabajadores merecen avanzar. Frente a la embestida de los políticos al servicio de los empresarios, dueños de grandes fortunas y criminales, en Tamaulipas la fuerza de los trabajadores debe ser ampliamente apoyada y fortalecida.

La clase trabajadora debe imponer su agenda y sus demandas a esa clase parasitaria por medio de la unidad con sus aliados de clase, sabiendo reconocer a todo enemigo que enriquezca las urnas con falsas promesas en el actual proceso electoral. La representación política que buscan los trabajadores de Tamaulipas esta en su propia trinchera, confiando en sus propias fuerzas y métodos de lucha como el paro y la huelga.






Temas relacionados

Elecciones 2016 en México   /   Tamaulipas

Comentarios

DEJAR COMENTARIO