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Red Internacional

TAMAULIPAS.Tamaulipas, tierra de nadie

En las últimas semanas se ha recrudecido la violencia en esta entidad norteña. El fuego cruzado entre los grupos del narcotráfico que se disputan las distintas plazas mantiene aterrorizada a la población. Peña Nieto ahí no gobierna.

Miércoles 29 de abril de 2015 | 05:12

Foto: Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Matamoros, Tamaulipas. El triler-refrigerador contenía los cuerpos de los migrantes localizados en San Fernando, Tamaulipas, abril 2011. Especial para La Izquierda Diario, Enfoque Rojo.- @enfoquerojoph

Balaceras, bloqueos de avenidas, residentes recluidos en escuelas, oficinas, centros de trabajo y domicilios particulares para tratar de salvar la vida son cosa de todos los días en Ciudad Victoria, Tampico, Reynosa y Altamira, en particular desde el 17 de abril.

Ese día, se hizo pública la liberación del narcotraficante Luis Reyes Enríquez “El Rex” o “El Z-12”, uno de los fundadores de Los Zetas, según se informa en el artículo “Una mezcla de nuevos y viejos cárteles alimentan la guerra de norte a sur en el país”, publicado en el portal Sin Embargo.mx. Según la misma fuente, ese día también se registraron movimientos del ejército y de agentes federales, que capturaron a “El Gafe”, en Reynosa. Se dice que el detenido es uno de los jefes vigentes del Cártel del Golfo. La revancha: enfrentamiento armado de alrededor de 70 sicarios contra el ejército.

Apenas seis días después, el 23 de abril, se desató la furia en Altamira, Tampico y Madero. La causa: la detención de otro supuesto líder del Cártel del Golfo, José Silvestre Haro Maya “El Chive”.

En estos episodios, la vida se congela: cierran escuelas, centros de trabajo, todo se detiene. Empresarios de la región declararon a la revista Proceso que se estima que sus pérdidas son millonarias.

Según analistas, la detención de los capos de los cárteles de la droga abre una suerte de “guerra civil” entre los posibles “herederos” de estos negocios “ilegales” del capitalismo en decadencia: tráfico de armas, de drogas, de personas, homicidios, secuestros y robo de hidrocarburos a gran escala.

Los cárteles del narcotráfico están profundamente enraizados en la economía regional y asociados con funcionarios de los tres niveles de gobierno, según se señala en el artículo “La población de Tamaulipas, entre dos, tres, muchos fuegos”, publicado en la revista Proceso, núm. 2008 del pasado 26 de abril.

Mientras tanto, en su propio mundo paralelo, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación declaró a CNN en español que “estos incidentes demuestran que el gobierno federal avanza en su nueva fase de seguridad en Tamaulipas, y que no son intentos de rescate de líderes criminales.”

Un estado fronterizo e industrializado

En el marco de la violencia del narcotráfico y las fuerzas represivas, Tamaulipas tiene otra arista que destaca.

Esta entidad cuenta con 17 pasos fronterizos con Estados Unidos, cinco aeropuertos internacionales y tres puertos marítimos. En Matamoros existen varias plantas ensambladoras y de fabricación de accesorios para General Motors, Ford, Chrysler, BMW y Mercedes Benz. En Nuevo Laredo se encuentra uno de los pasos aduaneros más importantes del continente, así como varias fábricas textileras -Nien Hsing, Bonworth Internacional, Bryan Industries, Glossy de México y Eldex del Golfo- que agrupan a más de 26,000 trabajadores y abastecen a las marcas Victoria’s Secret, Levi’s, Guess y Nike. A esto se suman dos refinerías petroleras, hasta ahora de Pemex: la de Madero y la de Reynosa, más las reservas de gas natural de la cuenca de Burgos.

Es difícil imaginar cómo los trabajadores de esas maquilas, de esas automotrices, de las refinerías, hacen para vivir el día a día. Ir y volver del trabajo ya representa un gran peligro. Y a esto se suma una vida plagada de privaciones. Sólo un ejemplo: en promedio, los trabajadores de las maquilas cobraban, en 2014, 2.5 salarios mínimos, lo que equivale a $ 5,257 mensuales (355 dólares). Eso no cubre las necesidades básicas de una familia.

Infierno para los migrantes

A este escenario se suma que la Patrulla Fronteriza estadounidense tiene predilección por realizar deportaciones a través de los pasos fronterizos tamaulipecos, por la noche. Arrojan a los migrantes a una repatriación incierta en brazos de los cárteles del narcotráfico. No hay cifras, pero son numerosos los casos de migrantes repatriados que desaparecen en Tamaulipas, de acuerdo con el artículo “La hipocresía condena a migrantes”, publicado en la revista Proceso.

Mientras tanto, el gobierno estadounidense estableció una suerte de toque de queda para quienes laboran en sus consulados, y desde el 13 de abril pasado emitió una alerta a sus ciudadanos advirtiéndoles que no pisen el “Estado sin Ley”, tal como llaman a Tamaulipas.

Y fue en el municipio de San Fernando donde tuvieron lugar al menos dos masacres de migrantes, en las que estuvo involucrada la policía municipal.

Entre la militarización, el narco y la explotación

En este estado norteño hay mucha riqueza en juego: mano de obra barata y recursos energéticos, que se combinan con el terror del fuego cruzado.

El gobierno mexicano ha perdido poder sobre este territorio, pero tampoco hegemonizan el poder ninguno de los cárteles del narcotráfico. El poder está en disputa, y la disputa es por la riqueza del estado. Es una zona gris, y sangrienta. Es la pesadilla ideada por el más morboso de los directores de cine de acción y de ciencia ficción fusionado en un solo escenario.

Los cárteles, crecidos bajo el amparo de Estados Unidos, y de los partidos tradicionales (Partido Revolucionario Institucional, Partido Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática) manejan un mercado “ilegal” multimillonario y se han salido de control de los grandes señores capitalistas. La militarización orquestada por el Estado también siembra el terror.

Y quienes sufren las consecuencias son los trabajadores y los sectores populares.




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