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Teatro joven en la CDMX: con una mitad unida a tierra firme y la otra mirando al océano

Del 3 de febrero al 28 de abril se presentó en el Foro A Poco No la puesta en escena de "Con una mitad unida a tierra firme y la otra mirando al océano", del colectivo Aguanieve.

Nancy Cázares

@nancynan.cazares

Leah Muñoz

@DanmunozDan

Domingo 30 de abril de 2017 | 11:33

Presentada por el Colectivo Aguanieve, la obra "Con una mitad unida a tierra firme y la otra mirando al océano" se presentó en el Foro A Poco No del 3 de febrero al 28 de abril. El elenco, conformado por Lilian Rivero y Mar Sotelo Manrique, nos presenta una serie de reflexiones que parten de la idea de la "inadaptación", de lo "extraño", lo "incorrecto", lo que debe ser sometido, acallado, escondido, eliminado y del impacto que tienen esas "reglas" en todas aquellas identidades que transgreden lo "normal" y son reprimidas y cuestionadas.

A partir de textos de Alessandro Baricco, Clarice Lispector, Gabriel Trujillo Muñoz, Virginie Despentes, Comité Invisible y Manadx de Lobxs, las artistas nos conducen por medio de representaciones crudas, físicamente desgastantes y visualmente sorprendentes a mundos internos cuya importancia no radica tanto en la profundidad de la autoexploración (que sí la tiene), sino en la potencial expansión de ésta a otras experiencias, a otros sujetos, en "inédita complicidad" que hermana y acompaña la ruptura de paradigmas.

Con un maquillaje alucinante, a cargo de las mismas artistas, Lilian Rivero se planta en un vestido rojo entallado y un peinado alto a poner en palabras la lucha en contra de estereotipos, de la vigilancia de los cuerpos que somete la personalidad de millones de mujeres a los dictados de una sociedad para la que sólo somos consumidoras y material desechable. Caminando lentamente entre la audiencia, Lilian convierte un grito interno en una reflexión colectiva.

La impresionante Mar Sotelo nos lleva por su parte a una lucha entre ella y su cuerpo, que baila durante varios minutos de manera frenética mientras su voz trata de decirnos que no quiere más. Como en una carrera contra el tiempo, las expectativas incumplidas, los sueños no alcanzados, la artista encuentra en el límite el principio de una vida sin ataduras.

Al final de la presentación, las artistas, al lado de otro integrantes del Colectivo Aguanieve, buscan intercambiar experiencias con el público asistente. Un micrófono que pasa de mano en mano convierte una obra de teatro en una especie de conversatorio en donde, tras la profunda exposición que implica el recorrido escuetamente aquí narrado, se busca conocer las reacciones provocadas. En la sesión en la que La Izquierda Diario tuvo oportunidad de estar, el público asistente, en su mayoría conformado por adultos y personas mayores, se manifestó sorprendido, aún tratando de digerir la vorágine de emociones expresadas por las artistas.

Y es que la juventud tiene mucho qué decir, atravesada por la importancia que ha retomado en los últimos años la exploración de identidades de género, de la violencia que ejerce sobre nuestro cuerpo el patriarcado, la pobreza, el crimen organizado, la homolesbotransfobia. Una reflexión que es urgente hacer para poder tomar cartas en el asunto y reclamar nuestro lugar histórico como una generación que puede cambiarlo todo.






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