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Red Internacional

Entre las tendencias económicas que se delinean para la segunda mitad del 2021 es un cierre con inflación del 6% y un aumento ascendente del petróleo y del componente subyacente del INCP, es decir, en bienes y servicios.

Viernes 16 de julio | 14:54

Por lo menos 6 bancos han pronosticado que al cierre del 2021 la inflación se encontrara alrededor del 6%, el doble de lo indicado por el gobierno de la 4T y aún afirma que el alza es temporal. Arturo Herrera, secretario de Hacienda, dijo que espera que los precios comiencen a descender en productos agropecuarios y domésticos.

Gabriel Lozano, Jefe para México del banco estadounidense J. P. Morgan, señaló que la inflación será de 5.8% para el cierre del año; Citibanamex cambió su estimación de 5.64% a 6.13%; Invex y Monex prevén que cierre en 6%.

Desde el mes de marzo la inflación, calculada por el INPC índice general, se había mantenido a la alza en 4.67%, el mayor desde 2018; en abril arrojó una tasa de 6.08%, la mayor desde 2017; en mayo y junio descendió ligeramente a 5.89% y 5.88% respectivamente. Esto muestra la tendencia sostenida a la alza en los últimos cuatro meses, aumentando los riesgos de estanflación.

La dinámica inflacionaria en el país también está vinculada al impacto en las bolsas y el cambio en las proyecciones económicas causados por los niveles de inflación en Estados Unidos que reportó un incremento de 5.4%, el más alto en los últimos treinta años. Te puede interesar Alza inflacionaria en EEUU, un gancho al hígado para México.

Esto también ligado a la alta dependencia de importación en alimentos, al abandono estructural en que se encuentra el campo, agravado por las recientes sequías y la temporada de estiaje en algunas regiones productoras del país. Es también la dependencia en productos estratégicos como la gasolina y el diésel lo que golpea durante la economía del país y de millones de trabajadores y sus familias.

El INPC subyacente, el cual comprende precios de bienes y servicios tuvo un tasa anual del 4.37% y en junio de 4.58% ; el INPC no subyacente que incluye precios de alimentos procesados, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, en mayo tuvo un 10.76% y en junio fue de 10%.


Esto se encuentra en línea con el aumento de los precios en gasolina y el diésel del 6.75% , que siendo mercancías estratégicas para la distribución de alimentos, por ejemplo, impactan en el precio de los mismos aumentando al doble o triple.

Al respecto la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) señalaron un aumento del 75% en la canasta básica en las últimas cuatro semanas.

Entre los productos con una alza, informaron, se encuentra la cebolla un 75%; la tortilla un 33%; las galletas Marías un 25%; el limpiador de pisos un 21.74%; el jitomate un 20%; la naranja un 19.05%; el arroz un 18.52%; el aguacate un 18.18%; el frijol un 16.67%; la papa un 15.38%; el chile serrano un12.5%; el atún un 11.11%; y el aceite para cocinar un 8.82%, entre otros.

Asimismo, 
en una encuesta realizada por ANPEC, “Desafíos de la reactivación microeconómica”, señala el 76.03% de los encuestados que no les alcanza para comprar los productos de una canasta básica y que el 98.64% está en desacuerdo con el aumento de los impuestos.

El aumento de la inflación es uno de los elementos que reflejan la actual crisis económica que no será resuelta llanamente con la reapertura económica. Para millones en el país, los costos de la canasta básica son impagables con los salarios actuales y la inflación implica mayores pérdidas del poder adquisitivo, en un escenario también de creciente desempleo y precarización.

Sólo la organización de las y los trabajadores para establecer un control de precios bajo su gestión en comercios, industrias, servicios y transportes puede contrarrestar las sumas millonarias de los empresarios que se benefician en medio de la crisis económica acosta de las grandes mayorías.




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