Mundo Obrero México

EL BUEN FIN

Un “buen fin” que deja mal sabor de boca para los de abajo

Al observar los precios del El Buen Fin, se puede concluir que son falsas la mayoría de las ofertas hechas por las grandes tiendas, las cuales ofrecen descuentos raquíticos que en nada ayudan a la economía familiar o de plano son mentiras porque aumentaron los precios reales.

Viernes 15 de noviembre | 17:16

El Buen Fin llega con este puente, el cual tiene dos objetivos, hacernos olvidar que el día de descanso que representa el 20 de noviembre se institucionalizó para conmemorar la Revolución mexicana, evento en el cual el pueblo trabajador y explotado alcanzó una serie de conquistas como derechos sociales e individuales, entre ellos los bonos y el aguinaldo. La segunda razón para la llegada de El Buen Fin es para impulsar la economía y las ventas con el objetivo de agrandar las fortunas de los más ricos a nivel nacional e internacional, aprovechando el pago de los aguinaldos y otros bonos de fin de año.

Cadenas como Walmart iniciaron su campaña comercial desde el miércoles; se espera que pantallas de televisión, tabletas o celulares sean vendidos de forma masiva para sacar su mercancía de las bodegas y con ella obtener la mayor cantidad de ganancia posible.

Ahora la cuestión con este nuevo día de fiesta impuesto por las grandes empresas es que ni siquiera cumplen con lo prometido.

Según información del periódico La Jornada, hay algunas tiendas que ajustaron los precios de sus productos no siempre a la baja, por ejemplo la transnacional antes mencionada, Walmart, aseguró que redujo el precio de las pantallas Sony de 40 pulgadas en 2 mil 500 pesos. Sin embargo cuando se comparó con los precios de la semana pasada era de 12 mil 499 y ahora cuesta 11, mil 999. Es decir el descuento real es de sólo 500 pesos, muy por debajo de lo que la cadena asegura que es su descuento. Esto es completamente tramposo para los consumidores.

Pero aún hay más con otras tiendas. Liverpool vende el mismo producto en 10 mil 999 pesos, asegurando que su precio original era de 21 mil 999 pesos. Pero el seis de noviembre costaba 13 mil 998 pesos. Y hay otros ofertantes de la misma pantalla Sony de 40 pulgadas: Bestbuy le subió el precio en 600 pesos de 12 mil 999 a 13 mil 599 pesos, pero además tuvo el cinismo de proclamar que "usted ahorra 2 mil 900 pesos".

Y así una importante lista que involucra a las empresas Amazon, Linio, Mercado Libre, Office Depot y por su puesto a la ya mencionada Waltmart que como ya dijimos se adelantó en las ventas a pesar de que las "reglas" de El Buen Fin no lo permiten. A propósito, hay que aclarar que la transnacional no fue parte del compromiso entre el sector empresarial y el gobierno federal quienes acordaron la organización de este evento, sino que rompió con ellos y organizó su propia campaña comercial, llamada El Fin Irresistible.

Complicidad de la Profeco

Una de las cuestiones medulares aquí es ¿Qué ha dicho al respecto la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) con respecto a los engaños en los precios? La respuesta es nada, lo que ha ofrecido es una guía de comparación de precios.

Lo que aparece en este documento son cosas que como las pantallas Sony Bravia pueden estar en una tienda en 12 mill 999 pesos y en otra en 27 mil 999, pero sin hacer referencia a los precios anteriores que muestran que las ofertas o son falsas o sólo otorgan un raquítico descuento.

Y es que Profeco se apega completamente a la línea de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), quien también en su guía ofrece una comparación de precios de mercancías que varían según la tienda y la marca ofertada pero sin tomar en cuenta los costos de los meses anteriores. Es decir que la mayor parte de los descuentos son muy pobres, y aun así no mejoran para que sean más accesibles para los consumidores quienes son en su mayoría trabajadores en condiciones de precarización.

En este momento las empresas lo que están haciendo es ampliar su línea de crédito, lo que significa que para adquirir una mayor cantidad de mercancías deseadas, hay que endeudarse. Aunque sean a "meses con intereses", los descuentos no son tales, más bien:

El Buen Fin trata de vender toda la mercancía de este año para adquirir la nueva para el próximo. Lo busca a toda costa para aumentar las ganancias de unos pocos aunque ello implique hacerlo con ofertas tramposas o falsas.

¿Cómo quitarnos ese mal sabor de boca?

Lo que el pueblo trabajador necesita no es El Buen Fin, sino el aumento generalizado de salarios que vayan acordes a la canasta básica (e incluso superior a eso) para poder adquirir todo lo que se requiere sin caer en las trampas de los comercios y los bancos, únicos ganadores d e este evento anual.

" Los bancos concentran en sus manos la dirección de la economía... Organizan milagros de técnica, empresas gigantescas, trusts potentes y organizan también la vida cara, las crisis y la desocupación. Imposible dar ningún paso serio hacia adelante en la lucha contra la arbitrariedad monopolista y la anarquía capitalista si se dejan las palancas de mando de los bancos en manos de los bandidos capitalistas."

" Para crear un sistema único de inversión y de crédito, según un plan racional que corresponda a los intereses de toda la nación es necesario unificar todos los bancos en una institución nacional única. Sólo la expropiación de los bancos privados y la concentración de todo el sistema de crédito en manos del Estado pondrá en las manos de éste los medios necesarios, reales, es decir materiales, y no solamente ficticios y burocráticos, para la planificación económica."

Agregaríamos a estas citas del Programa de Transición, escritas por León Trotsky, la urgente necesidad de expropiar a algunos grupos de capitalistas como plantea en dicha obra, además de los dedicados al transporte púbico y de mercancías, aquellos que lucran con la distribución de mercancias de primera necesidad y se enriquecen a costillas de las necesidades básicas del pueblo pobre.

Sólo una economía planificada desde un gobierno obrero, que acabe con el frenesí de consumo promovido por las grandes empresas, puede hacer esto posible. Hay que organizarse de manera independiente a los partidos pro-patronales que nos mantienen en la miseria para lograr estos propósitos.

Estas campañas comerciales sólo buscan desplumar a los trabajadores al incitarlo a que gaste el bajo salario y los pocos bonos que le quedan gracias a los planes de precarización y la inflación, sostenidos por los gobiernos al servicio de las grandes empresas transnacionales.






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