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Red Internacional

La CNTE perfila una política de unidad y movilización, pero sin dejar de buscar las mesas de trabajo con AMLO.

Maestro Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 2 de febrero | 23:14

La llegada de López Obrador al poder en 2018 despertó grandes expectativas entre amplios sectores de trabajadores y el magisterio no fue la excepción, incluyendo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), lo que se ha expresado desde entonces en un retroceso importante en cuanto a las movilizaciones del sector, a pesar de la continuidad de los ataques contra la educación pública.

Entre los principales ataques podemos mencionar, por ejemplo, la preservación de prácticamente todo el contenido neoliberal de la reforma educativa de Peña Nieto –salvo la evaluación punitiva- en la versión de la 4T; la brutal ofensiva contra las normales públicas, particularmente las rurales; las afectaciones nunca resueltas de la educación a distancia y la imposición del regreso a clases presenciales sin condiciones seguras; el atraso en los pagos de salarios y prestaciones en varios estados; todas responsabilidades del gobierno federal y los gobiernos estatales, tanto los del PRI o el PAN como los del Morena.

Durante los últimos años, distintos sectores del magisterio se han movilizado en varios estados y en la CDMX en torno a diversas demandas, pero lo han hecho de forma aislada, sin que la CNTE llamara a la coordinación y la discusión democrática para la conformación de un plan de lucha unificado.

En su lugar, los dirigentes y representantes de la Coordinadora le han apostado a las mesas de trabajo con López Obrador. Sin embargo, aunque hasta el momento se han realizado dieciocho, los resultados han sido realmente pocos, como la reinstalación de una parte de los despedidos por la reforma educativa peñista, mientras que muchos de los problemas que aquejan al magisterio ocuparon un lugar marginal o no figuraron en dichos encuentros.

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Llamado a la unidad

Actualmente, la política del gobierno se refleja, por ejemplo, en un recrudecimiento del ataque contra la educación pública en todos los niveles, en la creciente precarización laboral y en que las consecuencias de la pandemia y la crisis económica las viene pagando el pueblo trabajador, mientras que las violaciones a los derechos humanos tienen sus más terribles expresiones en los asesinatos de periodistas, de defensores del medio ambiente y en las elevadas cifras de feminicidio.

En este marco, la dirigencia de la CNTE está convocando a una “Conferencia de las Resistencias” a representantes de sindicatos democráticos, organizaciones sociales, indígenas, campesinas, estudiantiles, populares y civiles, para el próximo sábado 5 de febrero, a las 11 horas, en las instalaciones de la Sección IX Democrática.

Lo anterior, con la perspectiva de constituir un “esfuerzo nacional” de unidad y contemplando, entre otras propuestas, una “movilización nacional conjunta de la clase trabajadora de todos los sectores para el 18 de marzo”.

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Al mismo tiempo, sin embargo, en la Asamblea Nacional Representativa de la CNTE, del 22 de enero, se acordó retomar reuniones para definir acciones “que nos permitan alcanzar la reapertura de la mesa nacional para la solución de todas nuestras demandas”, posición expresada también en la conferencia de prensa ofrecida por la Coordinadora el pasado 27 de enero.

Necesitamos una política independiente

Desde la agrupación Nuestra Clase consideramos muy importante que la CNTE nuevamente llame a la unidad de la clase trabajadora y el pueblo oprimido para la movilización. Sin embargo, opinamos que para que esta perspectiva realmente tome fuerza, no es suficiente con una conferencia de las resistencias, sino que es necesario abrirla ampliamente a la discusión democrática, basada en el impulso de asambleas en los centros de trabajo y estudio, en los barrios y comunidades.

Asimismo, vemos necesario que la movilización no se aplace tanto tiempo, pues mientras más esperemos más avanzarán el gobierno y las patronales.

Por otra parte, consideramos fundamental partir de una posición de independencia política, es decir, de no confianza en el gobierno, los partidos o las instituciones del régimen, sino en las propias fuerzas y métodos de lucha para imponer nuestras demandas. Las políticas del gobierno que privilegian los intereses de los empresarios y que continúan la subordinación de nuestro país al imperialismo, así como en particular la experiencia de las 18 mesas de la CNTE con AMLO, muestran suficientemente, a nuestro parecer, esa necesidad.

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En este sentido, llamamos a todas las fuerzas y agrupamientos independientes, que coincidan con nuestra perspectiva, a conformar un frente que acuda al llamado de la Coordinadora este 5 de febrero a dar, fraternalmente, pero desde esta salida independiente, combativa y unitaria, las discusiones necesarias para lograr reunir las fuerzas suficientes que nos permitan conquistar las demandas urgentes del magisterio y los demás sectores de nuestra clase.




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