Juventud

INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL

Unidad para vencer en la lucha de la Escuela Nacional de Medicina del IPN

Es necesario entender que muchos de los problemas que dieron origen al estallido del paro se repiten constantemente en diversas escuelas del IPN.

Viernes 16 de marzo de 2018 | 16:56

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A nivel nacional, el gobierno federal, de la mano de los empresarios, ha asestado duros golpes a la educación pública y gratuita. No sólo desde 1999 con el intento de alza de cuotas en la UNAM, sino con el constante recorte presupuestal a las escuelas públicas que las ha llevado a la asfixia económica. A finales del 2017 se contabilizaban 7 escuelas de educación superior que estaban en riesgo de caer en quiebra en los estados de Morelos, Zacatecas, Estado de México, Nayarit, Tabasco, Oaxaca y Michoacán.

El ataque frontal más fuerte fue la Reforma Educativa del 2013 aprobada por los partidos del Pacto por México (PRI, PAN, PRD), que buscaban darle un golpe fuerte a uno de los sindicatos más grandes de América Latina, el de los docentes del SNTE y la CNTE. Hasta el día de hoy, siguen existiendo expresiones de lucha y resistencia contra la implementación de esta reforma laboral/administrativa por todo el país.

Los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) no podemos olvidar que la aprobación del reglamento interno del 2014, era la continuidad de la aplicación de la Reforma Educativa en nuestra escuela, un ataque a los tres sectores de la comunidad (alumnos, docentes y personal de apoyo a la educación). Con “evaluaciones” para medir la calidad docente, recortando derechos laborales y permitiendo la inestabilidad de los maestros.

¿No es entonces una trampa que ahora el movimiento de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) pida mecanismos para medir esta misma “calidad” docente? ¿Qué representa la “calidad” para las autoridades sino la subordinación a sus políticas dentro de las escuelas con la amenaza del despido? ¿Tras casi cuatro años de Reforma Educativa ha mejorado la calidad de la educación básica? ¿No es también una trampa exigir que las materias socio médicas sean optativas y no obligatorias? ¿No debería exigirse nuevos programas de estudio para entender realmente las necesidades de la sociedad mexicana y cómo desde la medicina se puede luchar para mejorar la calidad de vida y no la generación de ganancias?

Si bien el pliego petitorio de la comunidad de la ENMH recoge muchas demandas muy sentidas por los estudiantes, tales como comedores subsidiados, distribución de horarios, maestros suficientes para todas las clases, actualización de acervo bibliotecario, transporte escolar, democratización del Consejo Técnico Consultivo, etc., el gran ausente sigue siendo las demandas de los docentes y los PAE’s.

Y es que la cuestión sigue siendo ¿cómo podemos lograr que todas nuestras demandas sean resueltas?

Es necesario entender que muchos de los problemas que dieron origen al estallamiento del paro se repiten constantemente en diversas escuelas del IPN.

¿No acaso una de las mayores lecciones del 2014 fue la importancia de la unidad en la acción de todos los centros de estudios para poder pelear con más fuerzas por nuestras demandas? El llamado a extender los paros y ampliar la red de apoyo al paro de la ENMH, debe extenderse al conjunto de las escuelas, no sólo del IPN, sino de las Universidades del área metropolitana como la UNAM, la UAM, la UACM, etc. Pero ahora los estudiantes debemos ponernos a la cabeza no sólo de articular al movimiento estudiantil, sino fortalecerlo con el movimiento magisterial y de PAE’s del IPN.

¡Unidad de todas las Universidades del área metropolitana!

Discutir y luchar por pliegos petitorios por escuela debería reunir las demandas más sentidas de toda la comunidad, pensémoslo ¿Cómo podemos tener más grupos disponibles para nuestros horarios si no se contratan nuevos profesores y se basifica a los que ya tienen interinatos, repartiendo las horas frente a grupo de manera equitativa? ¿Cómo podemos tener buenos laboratorios e instalaciones si el PAE no tiene las herramientas para hacerlos funcionar? ¿Cómo podemos exigir un trato humano por parte del personal administrativo si tienen jornadas laborales extenuantes y tediosas, si la planificación de los procesos es tan mala que la carga de trabajo está mal distribuida durante todo el año, o las plataformas con las que trabajan ni siquiera funcionan adecuadamente?

Y si la lucha se extiende a todo el Instituto ¿no tendríamos que homologar los pliegos petitorios por escuela para luchar por un pliego petitorio unificado y que cada miembro de la comunidad abrace como propio?

Y la clave para pensar el IPN sigue siendo la democratización, ¿realmente los Consejos Técnicos Consultivos por escuela y el Consejo General nos representan o sólo sirven para legitimar las decisiones de las autoridades a través de una “democracia” igual de falsa que la de cada 6 años en México?

¿Cómo lograr esta democratización? ¡Recuperando los métodos históricos del movimiento estudiantil! Con asambleas tripartitas por escuela, donde tengamos la oportunidad de discutir amplia y profundamente todas las problemáticas que existen en las escuelas. Las autoridades han demostrado una y mil veces que no son capaces de organizar ni siquiera las convocatorias de cambio de carrera, de beca, ni los horarios escolares.

¡Levantemos consejos tripartitos en las escuelas, con representatividad proporcional, que se encarguen de dar una salida real a los problemas administrativos de nuestras escuelas! ¡Para poner el Instituto al servicio del pueblo pobre y trabajador!






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