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MAGISTERIO
Llaman a organizarse unitariamente contra la continuidad de la reforma educativa
Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Pronunciamiento de la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase ante el “Congreso Democrático de la Asamblea de Coordinación de las Secciones X y XI de la CNTE”

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El pasado 23 de marzo se realizó en el edificio sede de la CNTE, en la calle Belisario Domínguez, Centro Histórico de la CDMX, el “Congreso Democrático de la Asamblea de Coordinación de las Secciones X y XI de la CNTE”, reunión a la que asistieron algunas decenas de maestras y maestros jubiladxs y activxs de las fuerzas que integran este agrupamiento.

Atendiendo la convocatoria pública a esta reunión, ante la imperiosa necesidad de que las maestras y maestros unamos fuerzas para enfrentar la maniobra de los legisladores y el gobierno federal, que pretenden dar continuidad a lo esencial de la reforma educativa neoliberal que nos impusieron Peña Nieto y los partidos del Pacto por México, nos hicimos presentes con una delegación de compañeros de la Agrupación Nuestra Clase.

Lamentablemente, al llegar desde la mesa nos comunicaron que se trataba de un espacio cerrado a los integrantes de la Asamblea de Coordinación (y no de un espacio abierto en el que pudieran participar maestras y maestros de base, independientes o de otras agrupaciones), y nos pidieron que nos retiráramos. Por lo que decidimos irnos, no sin antes hacerles llegar a las compañeras y compañeros presentes el siguiente pronunciamiento:

Al Congreso Democrático de la Asamblea de Coordinación de las Secciones X y XI de la CNTE

A las y los trabajadores de la educación del país

Compañeras y compañeros

En el Congreso de la Unión está por definirse el nuevo marco legal que regulará el rumbo de la educación pública en el país en el próximo periodo. El presidente prometió desde su campaña electoral la “cancelación” de la reforma educativa, aprobada por Enrique Peña Nieto y los partidos del Pacto por México el sexenio pasado de acuerdo con las recomendaciones de la OCDE. Esto le ganó a AMLO el apoyo de muchos trabajadores y trabajadoras de la educación, que votaron por él con la esperanza de un cambio.

En el magisterio se impuso la idea -promovida abierta o veladamente por muchos dirigentes y corrientes sindicales de diversas tendencias-, de que la abrogación de la reforma educativa se podría lograr ya no con la organización en cada escuela y la movilización en las calles de la mayoría de las maestras y maestros del país -junto a madres y padres de familia, los trabajadores de otros sectores y el pueblo-, sino con el voto en las urnas, contando con la buena voluntad del nuevo gobierno y los legisladores “progresistas”.

Sin embargo, la nueva reforma constitucional que pretenden aprobar próximamente los legisladores del MORENA con el consenso de los demás partidos en el Congreso de la Unión, busca mantener aspectos esenciales del proyecto educativo neoliberal. Un régimen laboral arbitrario para las maestras y maestros, que les niega la protección y los derechos establecidos en el Artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo; el “examen de oposición” para el ingreso al servicio docente, que restringe con una prueba estandarizada el derecho al trabajo de los egresados normalistas y de otros profesionistas; una nueva “carrera magisterial”, como la que en el pasado exacerbó la desigualdad salarial entre maestras y maestros que realizan el mismo trabajo; la continuidad del “nuevo modelo educativo” y su enfoque basado en “competencias”, que empobreció los contenidos de los planes y programas de estudio para capacitar a los alumnos como mano de obra barata y abrió las puertas a una mayor injerencia de las empresas en la educación; el cierre de los turnos vespertinos y la saturación de los grupos; la falta de maestros y de personal de apoyo especializado; un magro presupuesto educativo, que no alcanza para satisfacer las necesidades más elementales de las escuelas, entre otros problemas profundos que no se resuelven con becas como las que ofrece el nuevo gobierno, si bien estas son necesarias.

Esta iniciativa propone establecer la “obligatoriedad” de la educación superior, pero condicionándola al cumplimiento de los requisitos de ingreso excluyentes y discriminatorios que rigen en la mayoría de las universidades, como el examen de selección, los cuales les niegan el acceso a la educación en este nivel educativo a miles de jóvenes cada año. Mientras tanto, varias universidades estatales están en banca rota, pero sus rectores y altos funcionarios gozan de jugosos sueldos. Sindicatos universitarios, como el de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM) y los de la Universidad Autónoma Chapingo, están en huelga desde hace varias semanas en demanda de mejores salarios y en defensa de su contrato colectivo de trabajo, sin que las autoridades les den solución, mientras el gobierno federal mantiene un silencio cómplice con esta cerrazón, con la que buscan derrotar la lucha de las y los trabajadores.

Para lo que sí hubo millonarios recursos fue para la conformación de la Guardia Nacional, que dará continuidad a la militarización del país; mientras el gobierno federal despide a miles de trabajadores con contratos precarios de diversas dependencias, así como pretende imponer la hidroeléctica en Huexca, el Tren Maya y otros megaproyectos, contra la voluntad de las comunidades que serán afectadas, en beneficio de grandes empresarios. Proyectos que han sido legitimados por el mismo gobierno con “consultas” a modo.

La lucha debe continuar

La CNTE llamó a movilizarse contra el intento de los legisladores de aprobar esta semana en la Cámara de Diputados la nueva iniciativa de reforma educativa, obligando a que se pospusiera su votación. AMLO dice no entender por qué la CNTE se moviliza, pues sostiene que las y los maestros de base ya fuimos consultados en los foros estatales que se realizaron, donde primó la participación de funcionarios, líderes charros y empresarios.

La realidad es que nuevamente la gran mayoría de las y los maestros del país no fuimos tomados en cuenta al definir la iniciativa de reforma que están discutiendo los legisladores. Nuestra exigencia sigue siendo la abrogación completa y efectiva de la reforma educativa neoliberal y no su continuidad encubierta.

Hay quienes dicen que debemos ser pacientes, que no se puede cambiar todo de la noche a la mañana. Pero no tenemos tiempo que perder, pues somos las maestras y maestros de base quienes llevamos a cuestas día con día las consecuencias del avance de la precarización laboral y de la degradación curricular que se impusieron con la reforma vigente y su “nuevo modelo educativo”. Somos quienes padecemos el autoritarismo de los directivos, que hostigan y reprimen a lxs que cuestionamos su proyecto, para impedir a toda costa que nos unamos y protestemos.

No es “chantaje” ni “capricho”, como acusó el presidente, defender activamente nuestros derechos laborales y la educación pública.
Si esta reforma se impone nuevamente sobre el magisterio, los de “arriba” estarán en mejores condiciones para atacar los derechos y conquistas de otros sectores obreros y populares, legitimando y naturalizando -aunque con otras formas y discurso- lo que millones de trabajadores repudiamos de sexenios pasados. Además, son las hijas y los hijos de los trabajadores quienes más sufrirán las consecuencias de una educación pública cada vez más degradada, privatizada y al servicio de los empresarios.

Por la unidad y la lucha de todo el magisterio nacional

Ya se demostró que para dar esta pelea y triunfar, no basta con la disposición y la acción de quienes ya estamos organizados. La situación exige la más amplia unidad de todos aquellos que nos oponemos a la reforma educativa y al resto de las reformas neoliberales, que en buena medida el gobierno actual y los partidos del Congreso no piensan echar atrás.

Necesitamos hacer esta discusión con todas nuestras compañeras y compañeros, muchos de los cuales están desinformados, confundidos o aún tienen confianza en que con AMLO su situación va a mejorar. Es necesario generar espacios de discusión democráticos en cada escuela, donde las maestras y maestros podamos expresar libremente nuestras opiniones y propuestas; así como coordinarnos con nuestros aliados, las madres y los padres de familia, para discutir cómo dar juntos esta pelea en defensa de los derechos laborales y la educación pública. En las escuelas donde tenemos presencia las maestras y maestros de la Agrupación Nuestra Clase, hemos identificado que, con iniciativa, diálogo y una política correcta, es posible organizarse con más compañeros y compañeras.

Sabemos que es difícil lograrlo y que se requiere de una ardua y paciente labor, pues hay que enfrentar todos los días la tremenda carga de trabajo, la represión y las maniobras de las autoridades y los charros para dividir, pero también tenemos claro que sólo podremos lograr nuestras demandas con la organización desde abajo y la movilización en las calles de la mayoría de las y los maestros de base, junto a nuestros aliados de otros sectores, retomando el ejemplo y las lecciones de la “primavera magisterial” de 1989, de la APPO y la comuna de Oaxaca en el 2006, de la insurgencia magisterial del 2013 y el 2016 contra la reforma educativa y de la histórica lucha encabezada por la CNTE. Sin confiar en las instituciones, funcionarios y partidos que quieren continuar y embellecer el proyecto educativo neoliberal de la OCDE.

Fuera charros del SNTE

Mientras distintas alas del charrismo se disputan quién quedará al frente del SNTE y Elba Esther Gordillo quiere recuperar sus posiciones, con el tácito aval del gobierno federal, los trabajadores de la educación del país no contamos con una representación sindical a nivel nacional que realmente defienda nuestros intereses y acate nuestras decisiones.

La CNTE, como referente combativo del magisterio democrático y dirigencia de algunas secciones, ante el desprestigio del charrismo sindical que avaló la reforma educativa, tiene hoy la oportunidad y la responsabilidad de llamar a todas las maestras y maestros del país a pelear por la democratización del SNTE, escuela por escuela, delegación por delegación y sección por sección, lo que implica al mismo tiempo bregar por la independencia del sindicato respecto al gobierno, los partidos patronales y el Estado, para convertirlo en una verdadera herramienta de lucha por nuestros derechos. Ante la próxima renovación de los representantes sindicales en diferentes secciones, como la 10 de la CDMX, proponemos impulsar en cada escuela planillas democráticas e independientes de las autoridades, que retomen las demandas más sentidas de las maestras y maestros de base -como la abrogación de la reforma educativa y la cancelación de su “nuevo modelo”- y los convoquen a organizarse para luchar por ellas.

Nuestras propuestas

Las y los maestros y normalistas de la Agrupación Nuestra Clase saludamos toda iniciativa que busque unir a las y los trabajadores de la educación que quieren organizarse y luchar. Nos parece que es necesario construir espacios de discusión democráticos, en las escuelas y a niveles más amplios, que promuevan la participación de los maestros y maestras de base, así como estén abiertos a la de todos los colectivos o agrupaciones que son parte del movimiento magisterial y defienden los principios históricos de la CNTE, aunque tengan sus propias posiciones, como es nuestro caso. En lo inmediato, nada debería impedirnos impulsar en común una campaña contra la continuidad de la reforma educativa, organizando reuniones, foros, brigadeos informativos y otras actividades que denuncien el proyecto que quieren aprobar los legisladores y llamen a enfrentarlo en las calles. Para no quedar aislada, la CNTE podría convocar a un encuentro de trabajadores de la educación y otros sectores, en respaldo a las huelgas universitarias y por la abrogación efectiva de la reforma educativa, en el que participen padres y madres de familia, sindicatos, intelectuales y organizaciones sociales, que sirva para unir fuerzas y fortalecer esta lucha.

 
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