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20 de septiembre de 2021 Twitter Faceboock

CARTA ABIERTA
8M con las trabajadoras al frente
Sulem Estrada, maestra de secundaria | Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Flora Aco, Defensora de derechos laborales

Carta abierta a las trabajadoras y jóvenes precarizadas, y a quienes han protagonizado luchas obreras. ¡Movilicémonos este 8 de marzo!

Link: https://www.laizquierdadiario.mx/8M-con-las-trabajadoras-al-frente

El 2020 fue un año catastrófico para la clase trabajadora a nivel internacional siendo las mujeres quienes resintieron de forma más cruda la crisis. Pero hubo mujeres que, ante los despidos, los recortes salariales y la indolencia de las patronales no agacharon la cabeza.

Son mujeres que en medio de la pandemia han mantenido huelgas y han salido a pelear por sus derechos laborales; ese empuje y fuerza que muestran estas compañeras debe ser un aliciente para el movimiento de mujeres que se prepara para una nueva movilización este 8M. Y también debe serlo para los millones de trabajadores que enfrentan las mismas problemáticas, los despidos, la precarización y los recortes salariales.

Por un lado, las trabajadoras del Sindicato Único de Trabajadoras del SUTNOTIMEX, que desde hace más de un año mantienen una importante huelga, representan el 75% de los despidos en esa empresa, mismos que fueron aplicados por Sanjuana Martínez, directora de Notimex y feminista de la 4T. Ellas que junto a sus compañeros en medio de la pandemia han quedado en la completa incertidumbre, sin tener ingresos para sus familias, mantienen su justo reclamo de reinstalación.

En Interjet, tras la pandemia, los vuelos se redujeron y la empresa hizo pagar a sus trabajadores las consecuencias de la crisis. El personal de Interjet, desde las sobrecargos, pilotos y personal de tierra durante más de 5 meses no percibieron ningún tipo de salario, aun cuando mantenían sus labores y operaron los vuelos. Ante esta situación insostenible decidieron estallar una huelga que se mantiene hasta hoy, sin que haya una respuesta favorable para las y los trabajadores.

Recientemente, en el Instituto de Educación Media Superior (IEMS), la patronal aplicó 100 despidos a trabajadoras de intendencia, un ataque que ya había descargado en el 2016, despidiendo otro ciento y empeorando las condiciones laborales. Sin importar que esa cifra representa una centena de familias que hoy no tienen fuente de ingresos, la patronal aprovechó la condición de precarización y subcontratación de este sector para dejarlas en la calle. Ante esto, las trabajadoras han salido a movilizarse y exigir su reinstalación.

Por su parte, el sector salud se ha mantenido con protestas moleculares en los diversos hospitales y clínicas; en primer lugar, exigiendo insumos médicos y equipos de protección, pues la falta de ellos expone sus vidas en medio de la pandemia. El gobierno y las autoridades fueron indolentes ante estos reclamos, maquillando las cifras de contagios y muertes y fue incapaz de garantizar insumos de bioprotección para todo el personal, lo que ocasionó que miles de trabajadores de la salud, en su mayoría mujeres, perdieran la vida al estar en la primera línea.

Hoy un nuevo reclamo de este sector se levanta: denuncian corrupción en la distribución y aplicación de vacunas, para beneficio de los empresarios, de la burocracia sindical y de los ricos.

Mientras las autoridades médicas que no pisaron nunca los centros COVID-19 son vacunados, las enfermeras y médicos que ponen el cuerpo para hacer frente a la pandemia no han recibido la vacuna.

A esto se suman los más de 15 millones de empleos perdidos, el aumento del 110% del desempleo entre mujeres, el aumento de carga laboral para docentes, trabajadores de servicios y oficinas que tuvieron que adaptarse al teletrabajo.

El gobierno y la burocracia sindical intentan dejar en el aislamiento a estas luchas, apostando a que estas se desgasten, sean derrotadas o abandonadas por hambre, o simplemente que estos sectores se resignen.

Por eso, desde Pan y Rosas consideramos que es vital la unidad entre las luchas, junto a todos los sectores que han padecido los estragos de la pandemia para que estas triunfen y podamos arrancar los derechos que nos corresponden. De la mano de exigir a las direcciones sindicales, empezando por aquellas que se reclaman democráticas, a que rompan la tregua con el gobierno y encabecen un plan de lucha nacional para que frenemos los despidos y los recortes, así como conseguir las demandas de las luchas antes mencionadas.

Para que esto sea efectivo, necesitamos construir la unidad entre jóvenes y trabajadoras, de la mano del impulso de comisiones de mujeres en centros de trabajo y estudio, desde las cuales discutamos como enfrentar la violencia y la precarización, así como la necesidad de recuperar los sindicatos como herramientas de lucha de la clase trabajadora que se feminiza y precariza cada vez más.

No podemos permitir que sigan dejando en la calle a trabajadores y trabajadoras, muchas de ellas son jefas de familia o madres solteras. La violencia que vivimos cotidianamente las mujeres se vuelve mucho más cruenta cuando las condiciones de vida son más precarias.

Las cifras hablan por sí solas: hay una tasa de desocupación de mujeres del 17.5 %, que representan 21.6 millones, de las cuales 16.9 millones ni siquiera pueden buscar trabajo por realizar tareas del hogar. Por otro lado, el 72 % de las mujeres que trabajan ganan menos de $6,500 pesos. Por eso denunciamos que la precarización laboral, también es violencia [1].

Ante el 8M, diversas organizaciones feministas, sociales, políticas, sindicales y de izquierda, nos preparamos para una nueva jornada de movilización y lucha. Creemos que el potencial que hemos visto en las calles para denunciar la violencia que vivimos día a día las mujeres, también debe ponerse al servicio del triunfo de las luchas de las trabajadoras y trabajadores.

Por eso, apostamos a confluir en las calles este 8M, y construir la unidad entre las jóvenes que han salido a denunciar la violencia y las trabajadoras que hoy muestran que la única forma de defender sus derechos es luchando.

Tomemos las calles, por las mujeres que nos fueron arrebatadas por la violencia feminicida; por todas las presas y muertas por abortos clandestinos; contra la precarización y los despidos, y para que no haya ni una familia más en la calle; por todas las que murieron producto no solo de la pandemia sino de la indolencia patronal, que obligó a la reactivación económica sin importar los contagios y muertes; por nuestras compañeras del sector salud que perdieron la vida enfrentando en primera línea a la pendemia. ¡Por todas y porque si tocan a una, nos organizamos miles!

Invitamos a trabajadoras, sindicalizadas y no sindicalizadas, a las jóvenes, precarias, a las estudiantes a que marchen junto a Pan y Rosas este 8M, para desarrollar la perspectiva que aquí planteamos. Nos vemos en las calles este 8 de marzo, a las 4 p.m. en el Monumento a la Revolución.

 
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